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22 dic 2014

Historia de Navidad

Era la noche de Navidad. Un ángel se apareció a una familia rica y le dijo a la dueña de la casa:

- Te traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitarte a tu casa.

La señora quedó entusiasmada. Nunca había creído posible que en su casa sucediese este milagro. Trató de preparar una cena excelente para recibir a Jesús. Encargó pollos, conservas y vino importados.

De repente sonó el timbre. Era una mujer mal vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado por un embarazo muy adelantado.

- Señora, ¿no tendría algún trabajo para darme? Estoy embarazada y tengo mucha necesidad del trabajo.

- ¿Pero esta es hora de molestar? Vuelva otro día, respondió la dueña de la casa. Ahora estoy ocupada con la cena para una importante visita.

19 dic 2014

Carta de Jesús de Nazaret

Querido amigo:

Como sabrás, nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años, en cada casa, se hace una gran fiesta en mi honor y posiblemente este año sucederá lo mismo.

Para esa noche, la gente hace muchas compras. La noche de mi cumpleaños se dice en los anuncios, en la radio, en la televisión y en todas partes... no se habla de otra cosa, y la gente se despide con el deseo de que para todos sea una noche buena.

La verdad, que es agradable saber que, al me nos un día del año, las personas piensan un poco en mí. ¿A que a ti también te pasa con tu cumple?

Lo que está ocurriendo últimamente es que hay gente que parece que no saben ni lo que celebran. Se reúnen, se divierten mucho, pero no saben de qué se trata.

18 dic 2013

Una buena noticia

Aquella noche era especial. Olentzero lo sabía. Es más, casi se puede decir que había pasado todo el año esperando aquella noche, lo cual es un trabajo muy pero que muy fatigoso para un carbonero: tenía que salir al mundo a dar una buen a noticia. La noticia era tan buena que pesaba mucho, mucho más de lo que pesan las noticias normales y corrientes. Aquel esfuerzo solía requerir comer bien, pero que muy bien. Beber bien, muy pero que muy bien. Y además andar, andar mucho, atravesar parte del mundo y eso también se las trae si vives en un monte al que nadie le ha puesto nombre, que ni tú sabes dónde está, que está cerca y lejos según se mire, arriba y abajo según crean unos y otros, dentro y fuera según qué teorías estén de moda.

Olentzero sabía que no era el único que tenía que dar aquella noticia. Le habían llegado rumores de que había otros que compartían aquella responsabilidad: Papá Nöel, Santa Klaus, entre otros. Y hasta unos emisarios reales del lejano Oriente que atravesaban desiertos, mares y montañas en sus camellos, cargados de regalos maravillosos, pero que sin embargo llegaban más tarde que él, cuando todo el mundo ya sabía lo que él, en aquel momento, tenía que saber y no recordaba.