La noche había caído ya; sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido. El motivo bien valía la pena; estaba esperando a su papá.
Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente cuando se abrió la puerta. El niño se incorporó como impulsado por un resorte y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto:
— Papá ¿cuánto ganas por hora?... — dijo con ojos muy abiertos.
Su padre entre molesto y cansado, fue tan tajante en su respuesta:
— Mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vete a dormir que ya es tarde.
— Si papa, pero por favor solo dime, ¿cuánto te pagan por una hora de trabajo? — reiteró suplicante el niño.
Recopilación de cuentos y reflexiones para leer en formaciones, veladas y actividades del Grupo Scout Águila.
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo. Mostrar todas las entradas
20 nov 2013
11 sept 2013
Tres personas y sus ladrillos de adobe
Durante mis últimas vacaciones, mientras paseaba por un pequeño y acogedor pueblo de Cuenca, me encontré a un hombre que transportaba un montón de ladrillos de adobe entre sus brazos.
No pude resistir la curiosidad: - ¿Qué haces? - le pregunté.
- Pues aquí currando, llevando estos putos ladrillos, ¿no ve? - me contestó airadamente.
Poco después, en otra calle, me encontré con una mujer también cargada de ladrillos. - ¿Qué haces? - le pregunté. - Transportar estos ladrillos de adobe porque estamos levantando un muro - me contestó.
Poco después me cruce con un joven que lleva otra carga de ladrillos. - ¿Qué haces? - pregunté otra vez. Y me contestó:
- Llevo estos ladrillos porque estamos construyendo entre todos los vecinos una escuela para los niños y niñas del pueblo, para que tengan un lugar para formarse y aprender.
Adaptado por Gabriel Saiz
No pude resistir la curiosidad: - ¿Qué haces? - le pregunté.
- Pues aquí currando, llevando estos putos ladrillos, ¿no ve? - me contestó airadamente.
Poco después, en otra calle, me encontré con una mujer también cargada de ladrillos. - ¿Qué haces? - le pregunté. - Transportar estos ladrillos de adobe porque estamos levantando un muro - me contestó.
Poco después me cruce con un joven que lleva otra carga de ladrillos. - ¿Qué haces? - pregunté otra vez. Y me contestó:
- Llevo estos ladrillos porque estamos construyendo entre todos los vecinos una escuela para los niños y niñas del pueblo, para que tengan un lugar para formarse y aprender.
Adaptado por Gabriel Saiz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

